Posted by: Ana López Acosta - 11 de Julio de 2022 -
El año 2022 fue la continuación de los complicados tiempos que comenzaron con la pandemia de Covid 19, a lo que se agregó una profundización de la crisis económica en Argentina y una crisis global debido, entre otras cosas, a la invasión de Ucrania llevada a cabo por Rusia. Todos estos factores han generado que la vida cotidiana se complique, enfrentamos un aislamiento brutal que produjo alteraciones en la salud mental de mucha gente, provocó pérdidas económicas escandalosas en la mayoría de los sectores productivos del país, retrotrajo la demanda y lesionó seriamente la socialización en todos los grupos etarios. La invasión a Ucrania juntamente con una labilidad de los países de Occidente para tramitar las crisis políticas y económicas que se vienen sucediendo tensó aún más la cuerda y comenzaron a sucederse episodios de inflación en países que creían tener este problema resuelto. Las sanciones económicas a Rusia, país exportador de materias primas, produjo a su vez aumento en los precios de productos primarios y escasez de ellos. En un país como Argentina, con una debilidad económica arrastrada por años, los efectos de la crisis global repercuten en forma amplificada
Toda esta cadena de calamidades dan como resultado que la vida cotidiana se complique, que las crisis sin solución de continuidad se vayan sedimentando y que la cotidianeidad se torne abrumadora y estresante para la mayoría
Dentro de lo posible una pausa en todo este vértigo se impone. Parafrasearemos aquella vieja publicidad que decía "Me tomo 5 minutos me tomo un té" diciendo "Me escapo unos días me escapo a Cariló
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